Estreno
29 Diciembre 1997 - Teatro “El Galpón“ Luján – Bs. As. Argentina
Elenco
: Fernando Pèrez – Hernán Rebottaro
Direcciòn
: Liliana Motto
Asistencia
Técnica : Andrea Friscia
Iluminación
y Musicalizaciòn : Javier Korito
Escenografìa
: Adriana Salvitelli
“Decir
sí” es una obra de teatro breve que fue estrenada en el contexto de Teatro
Abierto en el año 1981 de Griselda Gambado.
La
misma transcurre en el interior de una peluquería y tiene sólo dos
protagonistas. El Peluquero y Hombre. El peluquero ojea una revista mientras
espera que llegue su último cliente del día.
La
actitud del peluquero, ante la llegada del cliente (no saludarlo, darle la
espalda para mirar por la ventana) constituye el primer indicio de ruptura con
la cotidianeidad, con los códigos de comportamiento socialmente aceptados.
Ambos personajes entablan una relación que transgrede la figura convencional
del peluquero, largamente codificada en las distintas expresiones estéticas del
costumbrismo argentino. Esta vez, el cliente es el que charla, el que canta, el
que busca adular y complacer, el que nunca manda, el que jamás tiene razón.
Frente al enigmático mutismo del peluquero, el cliente asume todo el peso del
discurso verbal. El peluquero compensa con el silencio la verborragia del cliente
y se comunica, casi exclusivamente a través de signos no lingüísticos (deixis
gestuales, expresiones faciales significativas, etcétera) y de signos
paralingüísticos (entonación, intensidad, ritmo, timbre). El cliente, por su
parte, decodifica, aterrado, los silencios, los gestos, las miradas y las vagas
palabras del peluquero, como órdenes a las que obedece sin rebelarse. Así,
limpia el sillón, junta los pelos del piso, desempaña el espejo y termina
afeitando y cortándole el cabello al propio peluquero. Convencido de que su
indisimulable falta de destreza provocará la ira de éste, el cliente culmina
"confesando", aceptando la responsabilidad de una supuesta culpa. El
peluquero, aparentemente indignado, le propone -siempre por medio de una gestualidad
inquietante- invertir la situación. Invita al hombre a sentarse en el sillón
pero, en vez de afeitarlo, lo mata directamente.




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